AcHuesa

Auroras y auroreros (I)

El canto de las AURORAS

Las auroras, los cantos religiosos que se entonan al alba y con el que da comienzo un día de celebración de una festividad religiosa, parecen tan consustanciales a Huesa del Común, como presente está su castillo en el horizonte de la localidad..

Virgen de Agosto (15 de agosto)
En carroza de luces brillantes
hoy entra María a tomar posesión.
de la Gloria para sus devotos
estrenas ofrece sin compasión.
[Solo:] ¡y de su asunción!
a María canten por las calles
el Santo Rosario con fe y devoción.

Aurora de la Virgen de agosto.
(Agosto 2006) 
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La siguiente copla se cantaba tradicionalmente la primera, independientemente de la aurora que cantasen dependiendo de la fiesta.

Copla del día

En el nombre de Jesús
comienzo a cantar
las coplas del Santo Rosal.
Invitando a los fieles cristianos
el Santo Rosario vengan a rezar.
[Solo:] ¡venid sin tardar!
que invocando a Jesús y María
hasta los infiernos haremos temblar.

 

Los siguientes son los cantantes de auroras en Huesa del Común, en agosto de 2006

Santiago Herrero, Miguel Mercadal (solos)
José Blasco (bachano), Mariano Pradas, Ramón Burillo, Atanasio Sinués, Santigo Pastor, Celso Andreu, Manuel Plou, Baltasar Blasco, Miguel Mairo, Mariano Plou (Marianico).

Esta costrumbre está tan arraiga en Huesa, que si bien en algunas fechas hay pocos auroreros, cuando todos ellos pueden, llegan a ser doce. Algunos han cantado desde jóvenes y siempre han sostenido con su voz la tradición, enseñándola a algunos de los cantores más jóvenes, lo que augura que las auroras seguirán despertando (y muy a gusto) a los vecinos.

Los vecinos tienen en mucha estima a los auroreros porque saben del duro esfuerzo que supone para la voz el canto repetitivo de las mismas.

Paradas a lo largo del recorrido en Huesa

Los auroreros se detienen a cantar la aurora en varios cruces estratégicos de la localidad turolense de tal forma que lleguen al máximo de fieles y vecinos.

1. Esquina calle San Miguel (Tajada) con Corralico y Volante
2. Final de la calle Volante
3. Placeta del Arrabal
4. Calle San Miguel (Arco)
5. Arco de la Virgen
6. Plaza Nueva
7. Calle Barrio Alto
8. Gradas de la Iglesia

Informa Santiago Herrero,
agosto 2006

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Dos anécdotas sobre los auroreros

La historia (con minúsculas) de los pueblos.

Os voy a contar algunas historias de las auroras vividas personalmente por mi.

Un “rebaño” de auroreros

No hace muchos años, 14 ó 16, que la campana “se perdió” o no se sabía donde estaba. Aún vivía mi buen amigo “Valentín” que también cantaba en las
auroras, fue el primero o de los primeros años que salí a “grabarlas”.

Como decimos, aquél año no se pudo conseguir la campana, y como solución, mi compañero propuso lo más cercano, lo más aparente ante la falta de esa campana, “un esquilo”, y….”dicho y hecho”, buscamos un cencerro cuyas notas se asemejasen, aunque muy remotamente, a la campana.

¡No te digo! Los auroreros y yo, a pesar de la devoción, el cachondeo que por dentro llevábamos. Pero eso sí, ante el recorrido, los cantos y el campaneo (mejor dicho, el badajeo), allí no se oía ni una mosca. De ello podemos dar “fe sonora”, gracias a la grabación efectuada en todo el recorrido.

Los auroreros invisibles

Fue también por estos años, cuando una víspera del día 15, por la tarde noche, hablando con “Matiícas” para acudir a la “Aurora”, me comentó no había nadie previsto ni avisaó. Le explique que si lograba avisar y reunirlos yo estaría en la puerta de la Florencia a las seis (6) y, sino, si no había nadie podíamos hacer el recorrido cantando la “Aurora”, pero con la que tenía grabada del año anterior.

Antes de la hora marcada, allí estaba yo con el dictáfono y cintas preparado para grabar o reproducir las albas. Ante la nula asistencia de cantores y acompañantes, al comenzar el día, y desolado, cuando los mozos y jóvenes regresaban de otros pueblos en fiestas, con el magnetófono en el bolsillo me coloque por algunos puntos estratégicos que no me viesen (C/.Nueva-Volante, Las Eras- Mayor, callizo del Cura, detrás del Frontón (recuerdo que Ismael salía a cazar por la desveda de la codorniz y se quedó paraú al oír el canto y no ver a nadie), Seis Corrales con Bº Alto y en el granero de la Coca de mi casa. Eran sobre las siete, siete y cuarto, ya bastante de día y tranquilamente me eché a la cama.

La sorpresa me la dio mi madre al levantarme y posteriormente a lo largo de la mañana. Aquella me manifestó que la Dolores de Diego oyó cantar la aurora, así como otras vecinas (Adoración) también pero que a lo que salieron a verla ya no estaban. Parecidos comentarios se oyeron de la Arrabal, Plaza y Barrio Alto. Por el BC Alto-Brujas decían que ese año se había oído muy bien como si la hubiesen cantado allí.

Fueron tiempos que al contrario que en el presente, eran muy escasos quienes acudían a estas alboradas, que no fueran auroreros.

Podemos decir fue un resurgimiento de esta tradición, y que en adelante ha continuado de más en más; orgulloso y por diferentes circunstancias, me fui retirando, con el camino bastante llano, dejando paso a otros que con orgullo y devoción continúan con tan añeja tradición.

Informa Miguel de Fayet
Villa de Huesa, Septiembre de 2006

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